ADICCIONES
Mª Teresa Alvarez Alvarez-Monteserín
1. INTRODUCCION
Es propio de la naturaleza humana el "ser dependiente". Puesto a serlo, el ser humano es el más dependiente de los animales.
Las dependencias pueden ser de tres tipos:
1º De las cosas (p. ej. objetos, o bien las llamadas "drogas" químicas),
2º De otros seres (humanos o animales, p. ej. del "qué dirán")
3º De si mismo (p. ej. costumbres, hábitos, manías).
Estas últimas son las más frecuentes, puesto que el ser humano es un animal de costumbres, y lo que más ama son las suyas propias, hasta el punto de que suele practicarlas con reiteración e insistencia, convirtiéndolas en un verdadero "hábito" (coloquialmente manías), persistiendo irracionalmente en su uso, es decir abusando de ellas a pesar de los inconvenientes que esto pueda acarrearle y de sufriendo por no poder practicarlas (abstinencia).
Las segundas, las dependencias de los demás son modos de ser o de sentirse y comportarse que pueden llegar a ser verdaderas "adicciones", motivando conductas desadaptadas o morbosas, muchas de las cuales vienen a ser como "cordones umbilicales" que nos atan a los demás (incluyendo otros animales no humanos) hasta hacernos perder nuestra propia capacidad de decisión o acción. Sólo así se comprende la intensa dependencia "emocional" que ata a ciertas madres y sus hijos, a los componentes de ciertas familias, o a la esposa maltratada con su "pobre" marido alcohólico.
Las primeras, las dependencias de las cosas - incluso si exceptuamos las de sustancias o drogas genuinas - también son conductas muy extendidas. El ser humano se siente mejor si posee ciertas cosas, si las incorpora a su propia persona, asumiendo que "poseer" es sinónimo de poseerse y sentirse seguro. Así pues no es extraño que nos hagamos dependientes y adictos a nuestras cosas (libros, regalos, ropas, discos, coches... o lo que sea). Sólo de ese modo se entiende que la especie humana sea la más coleccionista de todas las existentes, que colecciones de todo, incluyendo basura, y que tan costumbre pueda llegar a ser un hábito imprescindible para vivir.
Unos dicen que se trata de "dependencias" (adicciones), para otros son "trastornos de los impulsos" (actos sin control) , para otros son simplemente "vicios". Sin embargo, tal vez la forma más acertada de considerarlas sea la de "imprudencias", es decir formas de conducción y conductas humanas en principio normales, pero que pueden llegar a ser inapropiadas, inadaptadas, anómalas o morbosas, cuando se practican con más insistencia o asiduidad de lo debido, o cuando se les dedica más energía o intensidad de lo apropiado, o cuando producen más perjuicios que beneficios.
2. ¿POR QUÉ SE LLEGA A SER DEPENDIENTE DE ALGO?
La formulación adecuada de esta compleja pregunta sería: ¿Cómo, de qué y por qué puede hacerse dependiente el ser humano?. Las respuestas son obvias: ¡Fácilmente, de todo o de casi todo y por razones muy "humanas"!.
En el momento en que cualquier conducta placentera, incluso si es aceptada socialmente como una afición o un hábito normal, pasa a vivirse como una necesidad imperiosa, a convertirse en un comportamiento inevitable y deteriora las relaciones familiares, sociales o laborales, entonces hablamos de "adicción". Los rasgos típicos de estas conductas son:
· Pérdida de control sobre la actividad (pérdida de la libertad interior).
· Continuación de la conducta a pesar de sus consecuencias adversas.
· Deseo cada vez mayor de repetir la conducta que puede convertirse en una obsesión intensa y que genera una dependencia psíquica.
· Síndrome de abstinencia si no puede realizarse.
· Pérdida de interés por otro tipo de conductas previamente satisfactorias.
Para comprender mejor este proceso hay que saber que se pasa por las siguientes fases:
1. Fase apetitiva: se prueba algo y gusta (p.ej. jugar y ganar).
2. Fase ejecutiva: se aprende y repite.
3. Fase de saciedad: se abusa hasta la saciedad.
4. Fase de abstinencia: se intenta abandonar, "el mono" vence a la voluntad.
5. Fase de adaptación: se mantiene y estabiliza, se agrava o se abandona.
3. ALGUNOS EJEMPLOS
Se pueden utilizar diversos criterios para realizar una clasificación de las distintas y numerosas adicciones comportamentales, sin embargo capítulo nos limitaremos a una relación somera de las que se han considerado en algún momento como adictivas y peligrosas. El esquema que seguiremos se basa en el tipo de "objeto" adictivo, distinguiéndose conductas relacionadas con impulsos instintivos, socioculturales, impulsos que generan tensión o emoción y trastornos del control de los impulsos propiamente dichos.
1. CONDUCTAS ADICTIVAS RELACIONADAS CON LOS INSTINTOS
1. RELACIONADAS CON LA INGESTA
INGESTAS NUTRITIVAS
La bulimia puede ser entendida, en cierto modo, como una "adicción" a una droga llamada alimentos. Consiste en la presencia de verdaderos ataques de necesidad de ingerir vorazmente alimentos que se repiten de forma paroxística con frecuencia variable. Ahora bien, este tipo de conducta aunque puede presentarse de forma pura, con frecuencia forma parte de otros cuadros patológicos alimentarios como la anorexia nerviosa, aunque en este caso el mecanismo causante es diferente.
El arrebato bulímico se inicia con una sensación de hambre voraz irresistible y de forma rápida se produce la fase de ingestión desmesurada de alimento, preferentemente azucarado. La finalidad de dicho comportamiento es la obtención de placer en forma de sensación agradable de plenitud, aunque en algunas ocasiones lo que se produce es una sensación de saciedad y malestar abdominal que puede finalizar con vómitos autoprovocados. Como la mayor parte de las adicciones comportamentales se realiza en estricta soledad y aunque se vive como "incontrolable", no existen preocupaciones obsesivas añadidas.
La adicción al alimento puede tener un carácter general o abarcar únicamente a un tipo de alimento (bulimia adictiva monoalimentaria). Las más frecuentes son la dependencia del azúcar y la del chocolate, aunque también se ha involucrado a los lácteos y a los frutos secos:· HIDRATOS DE CARBONO.
Las personas "enganchadas" a los dulces suelen rechazar las proteínas y las grasas en su dieta habitual, siendo las comidas principales del día escasas. Es más frecuente observar esta adicción en el sexo femenino, aunque también afecta a varones que encubren su comportamiento con determinadas excusas o justificaciones.· CHOCOLATE.
Las propiedades del cacao son bien conocidas (antidepresivo, tranquilizante y favorecedor del sueño), lo que ha hecho suponer que algunos de los individuos que abusan de este tipo de alimento presenten un ánimo de base depresivo y logren mejorarlo tras la ingestión de grandes cantidades. Sin embargo, también se produce un deseo irrefrenable de consumir chocolate en personas normales, y en este caso la fase de saciedad se carácteriza o bien por un sentimiento de bienestar con disminución de la fatiga y de la somnolencia y aumento de la concentración (al estilo de la cafeína), o bien por sentimientos de culpabilidad con autorreproches.· LACTEOS.
En otras ocasiones la necesidad irremediable se dirige hacia los lácteos, fundamentalmente leche en algún momento concreto del día (antes de dormir, a la hora de la merienda...), de tal forma que si en el momento de administrarse la "dosis" no existe la posibilidad de acceder a dicho alimento, la persona comienza a sentirse nerviosa, busca con impaciencia satisfacer su apetencia y si es a última hora de la noche no puede conciliar el sueño porque le falta la sensación placentera posterior a la ingesta. En este caso no se trata tanto de ingerir una cantidad abusiva de producto en cada ocasión, aunque a lo largo del día se puede acabar consumiendo una gran dosis.· FRUTOS SECOS.
En este caso, el sujeto suele llevar encima este tipo de productos (pipas fundamentalmente), consumiéndolos en el trabajo (si la actividad se lo permite) o mientras realiza otros quehaceres, por la sensación de tranquilidad y bienestar que le producen. Por otra parte, la forma de ingerirlos normalmente resulta acelerada, mostrando una habilidad especial para separar las cáscaras de las semillas y acumulando gran cantidad de desperdicios. Al ser alimentos salados que entran en contacto directo con los labios y los dedos, éstos acaban poniéndose secos, con un aspecto "escamoso". Suele llevar asociado el consumo de agua en grandes cantidades para lograr un correcto equilibrio hidroelectrolítico.· GOMA DE MASCAR.
El consumo de chicle se hace adictivo cuando la persona presenta una necesidad irremediable de mascado que no se limita a determinadas situaciones concretas, sino a la mayor parte del día. Los movimientos masticatorios en este caso son ostentosos y maleducados y suele haber preferencia por los chicles grandes, que exijan un mayor esfuerzo mandibular. Normalmente el individuo lleva "provisiones" de este producto siempre encima y cuando por alguna razón se queda sin él, se queja de mal sabor de boca y se muestra irritable e inquieto, lo cual le obliga a buscarlo de nuevo de forma ansiosa. Se ha llamado en tono humorístico "chiclopatía ansiosa".INGESTION DE SUSTANCIAS NO ALIMENTARIAS
La ingesta repetitiva de sustancias no alimentarias es poco frecuente, y casi siempre se observa asociado al retraso mental o en personalidades muy anómalas. Sin embargo, no es raro que también se produzca en mujeres normales embarazadas.
Consiste en la necesidad no controlada de ingerir todo tipo de sustancias disponibles en el entorno, lo que puede suponer un riesgo importante para la salud del sujeto. El objeto "apetecible" es muy variable: papel, ropa, pintura, hojas, cal, metales, heces (coprofagia), orina (urofagia), vómitos... La ingestión de tierra, guijarros, arena (geofagia) se observa tanto en niños como en embarazadas. La de hielo es frecuente en personas con carencias de hierro.2. RELACIONADAS CON EL SEXO
ADICCION AL SEXO
A partir de una conducta agradable y apetecible, se desencadena una necesidad imperiosa de practicar actividad sexual con personas anónimas, que tiende e repetirse de forma mecánica a pesar de resultar poco o nada satisfactoria. La relación se suele producir con personas distintas y normalmente es muy breve. Consiste en una verdadera manipulación del cuerpo de la otra persona, a modo de objeto, para el que no existen obligaciones ni responsabilidades. El individuo se ve esclavizado por este tipo de conducta a pesar de los riesgos que conlleva. Posteriormente suelen sucederse intensos sentimientos de culpabilidad y autorreproches que, sin embargo, no van a impedir la repetición de dicho comportamiento en un intervalo de tiempo corto.
Cuando el período de abstinencia sexual se prolonga por alguna razón se producen irritabilidad, ansiedad, nauseas, insomnio, temblores, cefaleas, inquietud... que ceden tras la administración de una nueva "dosis" de sexo similar. Es más frecuente en los varones, y la personalidad de los afectados suele estar alterada, predominando los rasgos impulsivos con deficiente autocontrol, la inseguridad y el sentimiento de vacío existencial. El deterioro que provoca es grave y abarca terrenos como el familiar (obviamente), el social (tendencia al aislamiento), el laboral (disminución del rendimiento) o el económico ("alternar", profesionales del sexo).PARAFILIAS
Se trata de conductas "desviadas" de la sexualidad normal, más frecuentes en varones, y consisten en la necesidad irrefrenable de obtener placer mediante determinados comportamientos o fantasías sexuales con objetos o personas no consentidoras o no aceptados socialmente. La más conocidas son las siguientes:
a) Fetichismo: deseo sexual mediante la utilización de objetos inanimados (por ejemplo, ropa interior femenina).
b) Fetichismo transvestista: uso de ropa del otro sexo.
c) Pedofilia: utilización de niños prepúberes.
d) Sadismo sexual: actos reales (no simulados o fantaseados) en los que se necesita la presencia de sufrimiento psíquico o físico en la otra persona para obtener placer sexual.
e) Masoquismo sexual: la excitación se produce con el sufrimiento propio.
f) Exhibicionismo: exposición de los genitales a personas extrañas de forma inesperada y con la finalidad de sentir excitación sexual.
g) Voyeurismo: observación de forma oculta de personas desnudas o realizando el acto sexual.
h) Frotteurismo: Necesidad de contacto o roce con extraños para lograr placer sexual.OTRAS CONDUCTAS SEXUALES
a) Necrofilia (utilización de cadáveres)
b) Zoofilia (utilización de animales)
c) Coprofilia y urofilia (heces y orina, respectivamente)
d) Clismafilia (enemas)
e) Utilización del teléfono para lograr placer sexual mediante conversaciones de contenido erótico u obsceno con personas anónimas
f) Adicción a la pornografía: necesidad imperiosa de ver revistas o películas pornográficas con la finalidad de obtener excitación y placer sexual.3. AGRESIVIDAD
Algunos individuos obtienen de forma secundaria una sensación placentera de bienestar o liberación tras desarrollar una conducta agresiva (hacia objetos, hacia sí mismo o hacia los demás). De este modo, de forma periódica (normalmente tras un desencadenante estresante) necesitan imperiosamente manifestar un grado de agresividad desmedido y desproporcionado respecto a la supuesta provocación, con sentimientos de descontrol durante la fase ejecutoria y de culpa y arrepentimiento posterior (lo que les diferencia de los sujetos antisociales).
Es poco frecuente, más habitual en varones con una personalidad anómala y con un deficiente control de la impulsividad. La periodicidad de los episodios varía de unos individuos a otros y el deterioro sociofamiliar y laboral puede llegar a ser grave.2. CONDUCTAS SOCIOCULTURALES
1. TRABAJO
En este caso el objeto adictivo no conlleva un placer o bienestar directo o inmediato, sin embargo de forma indirecta resulta gratificante por sus implicaciones sociales (éxito y poder) y económicas.
Las personas afectadas se dedican "en cuerpo y alma" al trabajo, y lo perciben como una necesidad vital a costa de reducir o eliminar la vida familiar, social o personal. No suele existir conciencia de enfermedad, justificándose dicha dedicación excesiva con múltiples argumentos (convencimiento de ser absolutamente imprescindible para el correcto funcionamiento de la empresa, miedo a quedarse en el paro o a ser mal considerado). La relación que manifiestan con los compañeros, y fundamentalmente con los subalternos, se vuelve tiránica, autoritaria y agresiva, con una actitud siempre malhumorada. Cuando se encuentran fuera del trabajo (fines de semana o festivos) sufren un verdadero "síndrome de abstinencia", con irritabilidad, sentimientos de vacío, aburrimiento, ansiedad, percepción enlentecida del tiempo, insomnio, y el campo mental está invadido continuamente por preocupaciones repetitivas sobre temas laborales.
Uno de los terrenos más afectados es el familiar, pues la actitud que mantienen estos individuos en el hogar es la misma que en trabajo: autoritarismo, intolerancia e irritabilidad, lo cual va a desencadenar una relación con escasa comunicación y explosiones de cólera frecuentes.
Son factores de riesgo los rasgos de competitividad y ambición, aunque en otras ocasiones lo que predomina es una autoestima baja, inseguridad y tendencia a la culpabilidad. Por otra parte, es frecuente que se asocie un consumo abusivo de estimulantes, ansiolíticos o alcohol.2. COMPRAS
Se habla de adicción a la compra cuando se produce una necesidad irresistible de adquirir de forma repetida objetos innecesarios, incluso a elevado precio, lo que va a producir un deterioro económico importante en muchos casos. La fase preparatoria en este caso consiste en la visualización de escaparates o listas de productos en los supermercados hasta que se ejecuta la fase propia de la compra, asociada a gran sensación de placer. Posteriormente, sin embargo, es común la aparición de autorreproches y un sentimiento de descontrol de impulsos.
Es bastante más frecuente en el sexo femenino, y como factores influyentes se han descrito, aparte de una personalidad alterada con rasgos de impulsividad e inmadurez, la presencia constante en la sociedad actual de valores que incitan al consumo. En la mayor parte de los casos los objetos adquiridos mediante compra patológica son destinados para regalar, coleccionar o tirar a la basura, precisamente por su carácter caprichoso momentáneo o innecesario. El tipo de adquisiciones puede variar de unos individuos a otros, y fundamentalmente según el sexo: en las mujeres son frecuentes los relacionados con la moda o el atuendo, la cosmética, las joyas o los productos de droguería, mientras que los varones se inclinan más por los productos de imagen y sonido, informática, accesorios de automóvil o prendas concretas de vestir.
Al igual que el resto de adicciones comportamentales, con frecuencia se asocia a otras conductas adictivas, siendo la más frecuente en este caso la coexistencia de bulimia. Por último, se puede observar su presencia dentro de otras patologías psiquiátricas (trastorno maníaco), pero en estos casos no se considera una adicción comportamental sino un síntoma incluido en la patología primaria de base que cede al remitir ésta.3. COLECCIONAR
Consiste en recopilar y acumular objetos relacionados con un tema concreto que por alguna razón despierta el interés del individuo. De esta forma gran parte de la atención cotidiana se centra en buscar, encontrar y ampliar la muestra iniciada con el único fin de disponer de la mayor parte de elementos posibles. El hecho de preparar la búsqueda genera una tensión interior que finaliza con la adquisición del objeto buscado y con una sensación de bienestar posterior por haberlo conseguido. En este caso la fase de saciedad no suele acompañarse de autorreproches, salvo que exista una connotación negativa o ilegal del objeto acumulado.
Las "colecciones" pueden ser interminables en el sentido de "no acabadas nunca" y el individuo puede continuar una misma línea de actuación o modificar la clase de objetos según pasa el tiempo (relojes, películas de vídeo, discos musicales, libros...). En ocasiones coinciden varias selecciones de forma simultánea y pueden ser tan concretas y simplonas como el acúmulo de ropa de un determinado color o bolígrafos. Solamente provocaran deterioro socioeconómico cuando la dedicación de tiempo sea exagerada o el gasto monetario exceda los límites razonables.
El motivo de esta adicción pasa por determinadas características de personalidad del sujeto (necesidad de autoafirmación, caprichosidad o fidelidad a un comportamiento establecido) y la influencia de valores sociales como la competitividad, la incitación al consumo y la presión de la moda.4. TELEVISION
Cuando la contemplación de la televisión que responde a una simple apetencia pasa a convertirse en una necesidad absoluta e imperiosa se habla de teleadicción, teledependencia o telemanía. Como en el resto de adicciones la característica central es la pérdida de libertad interior para ejercer el autocontrol sobre el impulso. El individuo se deja llevar pasivamente por ese deseo placentero y cuando trata de resistirse a él o no puede realizarlo por alguna razón, comienza a sufrir sintomatología de abstinencia con irritabilidad, nerviosismo, síntomatología digestiva (pesadez, estado nauseoso), insomnio, aturdimiento o cefalea. Si por algún motivo exógeno se ve impedido a llevarlo a cabo, aparece una reacción de agresividad típica similar a la que sucede para otras adicciones.
La población más susceptible de presentar este tipo de conducta la constituyen los niños y adolescentes (por la insana costumbre de "entretener" al niño mientras los padres realizan otras actividades), y dentro de los adultos, las amas de casa y los inactivos laboralmente (jubilados y parados). Se consideran factores de riesgo en el padecimiento de la teleadicción los siguientes:
· Teleabuso: Patrón de uso excesivo y regular que origina una especie de "intoxicación crónica" de pantalla y secundariamente favorece un estado de pasividad (con ausencia de iniciativa y actitud crítica) y apatía (indiferencia y falta de motivación).
· Telefijación: hábito anómalo de contemplar la televisión (actitud inmóvil, en penumbra, en solitario o sin contactar con las personas acompañantes) que provoca una absorción absoluta de la mente a la pantalla. En este caso lo que se produce es una "intoxicación aguda" con sensación de embriaguez y con un estrechamiento del campo de la conciencia tal que el individuo parece hipnotizado.
En la edad infantil, la interferencia en el medio escolar es notable, con disminución de los rendimientos en parte por la escasa dedicación al estudio y en parte por la actitud de pasividad y el descenso de la concentración. En los adultos pueden influirse los rendimientos laborales, así como las relaciones sociales por la tendencia al aislamiento y la comunicación. Por otra parte, progresivamente se desarrolla un estado de apatía y pasividad que anula la capacidad de una correcta crítica. Las pequeñas contrariedades o frustraciones pueden poner al teleadicto fuera de sí y originar una reacción agresiva o antisocial.
Según los casos, la adicción a este medio audiovisual puede consistir en un consumo patológico de gran cantidad de programación con independencia de su contenido, lo que puede llevar a tener el televisor encendido de forma prácticamente constante, o bien se limita a un tipo concreto de programas (series, magazines...) como "dosis" fijas inamovibles en momentos concretos del día.5. ZAPPING
En otras ocasiones, la persona que está delante del televisor (más frecuente de sexo masculino) no presenta fijación a un programa concreto, sino que lo que no es capaz de resistir es la necesidad imperiosa de cambiar de canal de forma rápida y repetitiva a través del mando a distancia, sin apenas dejar tiempo real para asimilar cada uno de ellos.
Esta conducta la suele realizar la persona que se "apodera" del mando, lo que de alguna forma le da poder o supremacía respecto al resto de los convivientes a pesar de las continuas protestas de estos últimos. Si en algún momento al sujeto se le deniega esta posibilidad, su reacción puede llegar a ser de importante agresividad.
6. VIDEOJUEGOS
Existe controversia a la hora de considerar la potencialidad de los videojuegos de crear adicción, sobre todo cuando se compara con otro tipo de conductas como la del juego patológico. Sin embargo, y a pesar de los estudios de algunos autores en los que se llega a la conclusión de que no producen dependencia, es decir, necesidad de aumentar el tiempo empleado en dicha tarea para obtener la misma respuesta placentera, como toda actividad agradable sí puede llegar a desencadenar un descontrol del impulso de jugar, una cantidad de tiempo excesiva o abusiva empleada con estrechamiento del campo de la conciencia, síndrome de abstinencia cuando no es posible disponer de él (irritabilidad, rabietas, reacciones de agresividad...), e interferencia sociofamiliar y de los rendimientos escolares.
Lo que sí es cierto es que su uso progresivo origina una sensación de saciedad que hace al juego cada vez menos atractivo, por lo que el tiempo empleado se reduce gradualmente. Sin embargo, en estos casos suele aparecer otro tipo o modelo de videojuego que sustituye al anterior.
Es más frecuente en niños que pasan gran parte de tiempo solos o con unos rasgos de personalidad anómalos.7. RADIO
A partir de la afición de escuchar programación radiofónica con un fin informativo, lúdico u ocioso, se produce la inevitable dependencia de este medio en situaciones concretas como ducharse, dormirse, conducir, etc., de tal forma que si cuando aparece el impulso no puede disponerse de un aparato de radio, la persona se siente irritable, inquieta y "vacía". Es muy característico el hecho de que los individuos que la usan antes de dormirse si un día les falta "la dosis" son incapaces de conciliar correctamente el sueño.
En este caso la interferencia sociofamiliar no es demasiado importante a no ser que a la persona contigua le moleste. Para obviar este problema, algunos sujetos utilizan cascos o auriculares, pero el efecto conseguido es el de un mayor estrechamiento del campo de la conciencia y aislamiento del entorno, mostrándose totalmente "ausentes". En estas situaciones el individuo prefiere estar solo para que nadie entre en su "relación" personal con el aparato.8.TELEFONO
HABLAR "SIN OBJETIVO".
El teléfono es un instrumento de comunicación directa entre personas, que aparte de esta la estricta función, secundariamente favorece y satisface la relación social humana lo que resulta agradable y atractivo. Cuando su uso se realiza con una necesidad interna imperiosa e irresistible, y sin una verdadera obligatoriedad comunicativa, se convierte en una adicción. La persona pasa muchas horas a la semana hablando a través del cable, a pesar del gasto desmedido que supone para su economía. Cuando pasa cierto tiempo sin poder utilizarlo manifiesta un verdadero síndrome de abstinencia con síntomas psicológicos (ansiedad, inquietud, irritabilidad) que cede tras administrarse una nueva dosis telefónica. El deterioro familiar y económico puede hacerse cada vez mayor, y la persona suele justificar sus llamadas como "absolutamente necesarias".
Es más frecuente su observación en el sexo femenino, y normalmente son personas que pasan mucho tiempo en soledad y que tienen sentimientos de vacío o desatención persistente.
TELEFONOS MÓVILES.
En este caso la conducta adictiva no tiene como finalidad la de promover de forma repetitiva una comunicación innecesaria, sino la de sentirse "receptores" constantes de probables llamadas "absolutamente necesarias" (normalmente relacionadas con el trabajo u otros temas similares). No son capaces de desprenderse del teléfono móvil incluso en situaciones técnicamente dificultosas (ir al baño, conducir, bañarse en la playa...) y comprueban repetidamente el estado de la cobertura o la batería. Si por algún motivo no pueden disponer de dicho instrumento manifiestan enfado, irritabilidad y sentimientos de desprotección que no se calman hasta reanudar la posibilidad comunicativa. Suele asociarse a otras conductas como la adicción al trabajo, y en este caso es más frecuente en varones jóvenes de un nivel y cultura medio-altos.ADICCION TELEFONICA SECUNDARIA.
El uso del teléfono puede hacerse patológico de forma secundaria a la existencia de otras adicciones comportamentales, como la adicción al trabajo, al sexo (llamadas a teléfonos eróticos), el party-line, etc. En estos casos la conducta anómala se soluciona cuando remite la conducta adictiva primaria.9. INTERNET
Ultimamente se está dando mucha importancia a la influencia de este instrumento de comunicación sobre nuestras vidas por lo que supone de mejora en la calidad de vida gracias a las posibilidades que ofrece (ocio, actividades profesionales y económicas, comunicación, formación, etc.). Además, la accesibilidad cada vez es más fácil por el bajo coste que supone y la universalización del ordenador. Sin embargo, como todos las actividades placenteras, puede llegar a originar adicción.
La consideración del uso de internet como abusivo y adictivo precisa de las condiciones básicas de toda adicción comportamental, tales como la existencia de un impulso irrefrenable a conectarse a la red, sensación de placer y bienestar mientras se usa acompañada de aislamiento del entorno y estado de conciencia alterado, abstinencia cuando por alguna razón no puede utilizares y posibilidad de interferencia en las relaciones familiares, sociales, laborales y en la economía.
Es más frecuente en los varones y una personalidad con rasgos de introversión favorece la aparición de esta conducta. Un factor que resulta atractivo en este medio, y por lo tanto adictógeno, lo constituye la utilización continua del anonimato, lo que supone una mayor incitación a la desinhibición. El patrón típico de un adicto a internet es una persona joven, urbana, con conocimientos suficientes en ingles y manejo en el ciberespacio, de profesión liberal y de clase media-alta. Otro tema distinto lo constituye el uso de internet con una finalidad concreta secundaria a otro tipo de adicción, como puede ser el sexo, la compra, las parafilias o el juego. En este caso lo primordial es la conducta problema primaria y la utilización de internet se modera cuando se normaliza el trastorno nuclear.10. LECTURA
A partir de un deseo agradable y apetecible como es la lectura se produce una conducta adictiva en cuanto aparece una imposibilidad para controlarlo. Ello implica que el individuo necesita leer de forma imperiosa, descuidando otros aspectos de la vida cotidiana como los deberes laborales, domésticos, familiares o sociales. La vivencia del tiempo mientras lee es diferente, acortándose de forma importante, lo que hace que el sujeto se pueda pasar horas sentado leyendo y disfrutando del placer que le supone.
Normalmente se observa con la lectura de un tema determinado (una novela, un asunto concreto en periódicos o revistas especializadas, etc. ), y si por alguna razón ha de privarse de su "dosis" correspondiente, manifiesta sentimientos de irritabilidad, inquietud y planifica el tiempo de tal forma que tenga que esperar lo menos posible hasta la nueva sesión de lectura, aunque ello comporte la desatención de otra actividad. Se suelen asociar fantasías relacionadas con el contenido de la lectura que en los momentos de abstinencia pueden servir como sustitutivas.11. ACTIVIDADES ARTISTICAS
Otro tipo de impulsos o deseos potencialmente adictivos son los relacionados con el mundo artístico (la pintura, la escultura, la narrativa o poesía, componer música...). Cuando se ha instaurado la adicción comportamental, el individuo dedica la mayor parte del tiempo a realizar este tipo de actividades, sin capacidad de control y con un estrechamiento claro del campo de la conciencia que le impide dedicarse o atender otro tipo de estímulos simultáneos. En la fase ejecutoria, el tiempo pasa "muy rápido", y puede llegar a olvidarse de necesidades primarias como comer, ir al baño o asearse. Ni que decir tiene, entonces, el descuido que manifiesta respecto a otro tipo de responsabilidad o actividades como las familiares o sociales. Durante la fase de abstinencia se muestran irritables, inquietos, con insomnio y astenia, y se les observa "ausentes", es decir, con un estrechamiento del campo de la conciencia persistente. Es lo que los propios afectados suelen denominar "sentirse inspirados o tener musa".
Sin embargo, es frecuente que la evolución de la conducta adictiva en este caso se comporte de forma episódica, con fases intercaladas de normalidad o incluso "odio" ante el impulso artístico concreto ("cuando se va la musa").12. DINERO
El dinero no sólo es un medio, puede decirse que ya es un fin en sí mismo y ese el problema esencial. Cuanto más dinero se tiene más poder se adquiere sobre el entorno y más bienes se pueden conseguir para mejorar la calidad de vida. No obstante, independientemente del uso que se haga de él, su posesión constituye un fin atractivo para todos y para conseguirlo habitualmente es preciso trabajar.
La transformación de una actitud normal hacia el dinero en una conducta descontrolada y adictiva precisa la necesidad imperiosa e irrefrenable de conseguir más cantidad de riqueza con el propósito de alcanzar un sentimiento de bienestar y felicidad, a pesar de disponer de una cuantía suficientemente satisfactoria o elevada. Para ello el individuo no para de pensar de forma constante en la manera de conseguirlo, ya sea ampliando las posibilidades laborales a pesar del deterioro personal y familiar que ello conlleve, o bien incluso dejándose tentar por actividades ilegales (fraude). Cuanto más consigue, más va ampliando sus objetivos, y aunque la sensación a corto plazo es de bienestar y alegría, a largo plazo lo que permanece es una insatisfacción continua que alimenta la conducta adictiva.
Es más frecuente en individuos con una personalidad competitiva (influibles por los valores materialistas y consumistas de la sociedad actual) e insegura (en los que la tenencia de dinero da sensación de éxito y poder).13. ÉXITO
La conducta adictiva en este caso aparece cuando el deseo gratificante inicial de tener éxito se transforma en una necesidad básica en la vida del sujeto obligándole a sacrificar otros aspectos importantes personales, familiares o sociales.
Normalmente la ostentación y la dependencia del éxito va asociada al terreno profesional (reconocimiento) o al económico, por lo que es un valor muy relacionado con la posesión de dinero en cantidades importantes. La existencia de una personalidad inmadura favorece la adicción al éxito.14. BOLSA
La adicción a participar en la bolsa tiene algunas características comunes con el juego patológico, como por ejemplo la implicación directa del dinero y el azar. Sin embargo, en este caso el progresivo conocimiento del terreno bursátil va haciendo al individuo cada vez más experto en los temas de inversión, lo que puede reducir gradualmente el impulso irrefrenable de participar.
Los individuos no son capaces de frenar o controlar el deseo de invertir o reinvertir en valores cambiantes y dedican gran parte de su tiempo en este tipo de actividad, descuidando otras tareas personales, sociales, laborales o familiares. Buscan más emociones y más sensaciones jugando con el peligro y estando al borde de la catástrofe. Cuando no están "activos" no paran de preocuparse por la situación actualizada de sus inversiones y manifiestan síntomas psíquicos comunes a otras abstinencias comportamentales. En algunos casos, el deterioro económico puede llegar a ser grave.15. FUTBOL
De todos los deportes de competición el fútbol es el que genera una mayor atracción y expectación, tanto que ha sido objeto de múltiples análisis sociológicos. En partidos de la Liga, de la Copa o mundiales los países "paralizan" casi todas las actividades, y, fundamentalmente los varones, dedican toda su atención exclusivamente en participar de la competición como espectadores.
Cuando esta afición se convierte en un impulso irremediable que anula la capacidad volitiva hacia otro tipo de actividades se convierte en una adicción comportamental. La fase apetitiva se vive con ansiedad anticipatoria y el acto de ver el partido provoca un estrechamiento del campo de la conciencia y suscita un nivel de tensión tal que el individuo comienza a manifestar un comportamiento eufórico y en ocasiones agresivo. La gratificación conseguida (sobre todo cuando gana su equipo) consiste en una sensación de alegría, bienestar y liberación de la tensión que refuerza la reiteración de la conducta ante una nueva competición.
Es una adicción aceptada socialmente por su universalidad y predomina en el sexo masculino. La interferencia familiar en ocasiones puede llegar a ser importante, sin embargo, puede tener un papel favorecedor de las relaciones sociales (creación de clubes, peñas...). Se asocia con relativa frecuencia al descontrol de agresividad con muestras graves de violencia, siendo ésta la consecuencia más peligrosa derivada de este fenómeno de masas.3. CONDUCTAS QUE GENERAN TENSION O EMOCION
1. DEPORTES DE RIESGO
A los afectados por este tipo de adicción se les ha denominado "buscadores de tensión". El impulso agradable o apetecible en estas conductas tiene por objetivo la obtención de placer en el propio acto o después de realizarlo, referido a una mezcla de sensaciones "emocionantes" de tensión, miedo y sufrimiento que para otros individuos resultan desagradables. Después de sentir la sensación tan fuerte y tan característica que producen estas actividades, el deseo de volver y reexperimentar se hace imperioso. Son ejemplos de este tipo de deportes el rafting, el puenting o el paracaidismo.
El estímulo adictivo cada vez debe ser más fuerte para poder satisfacer con éxito las expectativas del sujeto, por lo que una vez concluido, conseguido y saturado buscan otros nuevos y más emocionantes.
El perfil típico del individuo candidato a convertirse en adicto al ejercicio de riesgo consiste en un varón joven, de clase social media-alta y con cierto nivel cultural. En los últimos años ha aumentado la frecuencia de personas que realizan deporte de estas características.2. RECORRER CALLES EN BUSQUEDA DE EMOCION
Existe una conducta descontrolada promovida por la necesidad irrefrenable de salir a la calle de forma repetitiva en busca de emoción y de la que se ha escrito muy poco. Surge cuando el deseo agradable o apetecible de romper los límites cotidianos y experimentar nuevas vivencias se convierte en un comportamiento no controlado y abarca una cantidad de tiempo exagerada.
Se trata de individuos que pasean sin rumbo fijo con el objetivo de encontrar situaciones nuevas placenteras, fijándose con avidez en las personas anónimas con las que se cruzan y fantaseando sobre la experimentación de acontecimientos imaginarios. Normalmente no llegan a la acción cuando se les plantea la posibilidad de vivenciar un hecho imaginado previamente apareciendo un sentimiento de insatisfacción posterior que induce un nuevo deseo de repetir dicha conducta.
Se observa en personalidades inmaduras, con rasgos de introversión, baja tolerancia a la frustración y utilización de la evasión como mecanismo habitual defensivo, e interfieren en el normal desarrollo de las relaciones sociales, así como en el terreno familiar y laboral, con descuido de las responsabilidades básicas y disminución de la concentración por estar la conciencia casi siempre ocupada con sus fantasías.
Suele acompañarse de otros tipos de adicciones comportamentales.4. TRASTORNOS DEL CONTROL DE LOS IMPULSOS
1. CLEPTOMANIA
Este es un caso de adicción comportamental ilegal y consiste en una necesidad imperiosa e irrefrenable de robar un objeto innecesario y sin gran valor económico que se repite con una frecuencia variable. El hecho de ser un impulso involuntario y no existir un ánimo de lucro lo diferencia del acto infractor del delincuente típico.
En la fa fase preparatoria se acumula gran tensión psicológica secundaria a la conciencia de riesgo que supone su ejecución. Sin embargo, la fase de saciedad, aunque en muchas ocasiones se acompaña de autorreproches y sentimientos de culpabilidad, en inicio resulta placentera por lo que implica superar el riesgo y la ley.
Se trata de una conducta más frecuente en mujeres, con un inicio en la adolescencia. La personalidad de estos individuos está claramente alterada, y se ha descrito, además, una mayor frecuencia de traumas psíquicos en la infancia. Los factores hormonales también influyen, siendo el embarazo y el período perimenstrual los que conllevan un mayor riesgo. Suele asociarse a otro tipo de adicciones o trastornos del control de los impulsos, como bulimia, juego patológico o compra compulsiva; sin embargo es rara la adicción a sustancias psicotropas.2. PIROMANIA
A partir de la sensación universal agradable de fascinación o atracción por el fuego se desarrolla de descontrol repetitivo del impulso de provocarlo. La personalidad de los sujetos que manifiestan esta conducta es claramente patológica y la finalidad última es la de experimentar placer, bienestar o liberación de tensión, por lo que suelen presenciar las consecuencias devastadoras del fenómeno.
La piromanía es una conducta poco frecuente, de evolución episódica, y puede ser primaria o secundaria a otros trastornos psiquiátricos de base, fundamentalmente la esquizofrenia y la deficiencia mental. El deterioro sociofamiliare es grave, acompañado en la mayor parte de los casos de consecuencias legales.3. TRICOTILOMANIA
En la tricotilomanía no existe a priori un estímulo agradable o apetecible que desencadena por abuso o descontrol una conducta adictiva, sin embargo la finalidad indirecta es la obtención de una sensación placentera con bienestar, gratificación o liberación de tensión. Consiste en el arrancamiento recurrente e irresistible del cabello, vello corporal, cejas o pestañas que ocasiona la desaparición de los folículos pilosos.
En la infancia se ven afectados ambos sexos por igual, sin embargo, en la edad adulta son las mujeres las que presentan un mayor riesgo de padecerla.4. JUEGO PATOLOGICO
El juego ha formado parte de forma constante en la conducta humana como un impulso atractivo y agradable. Sin embargo, cuando se produce una alteración en el deseo de jugar de tal forma que pasa a convertirse en irrefrenable e irresistible de forma reiterativa, se convierte en una adicción comportamental.
Existen muchos tipos de juegos adictivos (cartas, ruleta, carreras de caballos, máquinas tragaperras...) y todos tienen en común el riesgo de ganar o perder dinero, aunque el impulso adictivo no está relacionado con el aspecto económico sino con la obtención de un estado de euforia y excitación. Generalmente se va necesitando un incremento en la cantidad de tiempo invertido o en la cuantía apostada para obtener el grado de activación deseado. Durante la fase de ejecución el campo de la conciencia se estrecha para producir un aumento de la concentración. Cuando el individuo se resiste o intenta parar el deseo de jugar, manifiestan todo un cortejo sintomático de abstinencia como irritabilidad, ansiedad, inquietud y malestar que cede al reiniciar una nueva sesión. El deterioro personal, sociofamiliar, laboral y económico puede llegar a ser muy grave; incluso se pueden llegar a cometer actos delictivos secundarios (robo, falsificación, etc.).
Es más frecuente en varones y se consideran factores de riesgo la existencia de una personalidad previa adictiva (es frecuente que se asocien otro tipo de adicciones comportamentales) tendencia a la competitividad, hiperactividad y sentimientos de vacío y aburrimiento que favorecen la búsqueda de emoción.5. ONICOFAGIA
La adicción a morderse las uñas es una conducta frecuente en la infancia y en la adolescencia que suele remitir cuando se alcanza la edad adulta. Sin embargo, en algunos casos se mantiene durante toda la vida.
Consiste en la imposibilidad de controlar el impulso de morderlas o chupetearlas a pesar de que se originen lesiones en la zona periungueal, a menudo dolorosas, y una imagen poco estética de los dedos. La finalidad de la conducta no es placentera de forma directa, sin embargo secundariamente sí se obtiene gratificación, bienestar o liberación de tensión.
Las personalidades ansiosas e hiperactivas disponen de más riesgo para desarrollar y mantener este tipo de conducta, que por otra parte, suele producir menor deterioro que el resto de adicciones en la vida del individuo.5. OTRAS CONDUCTAS
1. MENTIR (SEUDOLOGIA FANTASTICA)
Consiste en el impulso incontrolado de relatar historias fantaseadas que el sujeto acaba creyéndose. El objetivo de esta necesidad patológica consiste en la obtención de compasión, reconocimiento y sobreprotección por parte de los demás, sin que el mentir per sé constituya un estímulo placentero primario.
Lógicamente este fenómeno se va a observar en personalidades patológicas, y afecta más al sexo femenino. La interferencia sociofamiliar puede llegar a ser grave.2. ASUMIR PAPEL DE ENFERMO
En el caso de una persona normal no existe un deseo previo apetecible o agradable de enfermar, sin embargo en determinadas personalidades patológicas el hecho de "estar enfermo" supone una serie de beneficios o compensaciones secundarias psicológicas (no incentivos externos) que provocan la producción involuntaria de determinados síntomas. El individuo, en esta ocasión, no puede controlar el impulso de inventarse o autoinfligirse síntomas concretos o bien exagerar un trastorno físico preexistente.
Se trata de una patología tipificada en psiquiatría como Trastornos Facticios, aunque se suele denominar como Síndrome de Munchhausen. Es más frecuente en varones y el deterioro social, familiar y laboral es gravísimo, sin contar con el riesgo que suponen la aplicación de múltiples técnicas invasivas o medidas diagnósticas antes de su detección.3. VIAJAR
El turismo se ha convertido en una atractiva costumbre de la sociedad actual accesible a la mayor parte de los individuos. Sin embargo, la necesidad imperiosa de viajar o, más concretamente, peregrinar, se ha descrito como Síndrome de Stendhal en honor a las descripciones de dicho escritor sobre las reacciones psíquicas experimentadas durante los viajes a ciudades cargadas de arte y vivencias artísticas.
Se trata de individuos con una fragilidad interior que ante un lugar nuevo muestran una emocionalidad no regulable. Ante un viaje en el que todo esta previsto y calculado, prevalece la posibilidad de aventura y riesgo a veces en forma de desequilibrio psíquico, mezclándose sensaciones de exaltación placentera (aumento del sentimiento de potencia y riqueza) y de sufrimiento. Se centran en el aspecto espiritual o religioso del viaje de tal forma que pasan a través de los distintos lugares "sin verlos". No se sienten atraídos por la belleza del paisaje, los monumentos o los individuos, sino por el significado religioso y las ventajas espirituales que puedan ofrecerle.
La atracción que notan ante la posibilidad de un nuevo viaje o "peregrinación" se hace cada vez más semejante a una verdadera excitación sexual, y ante la imposibilidad de culminar el impulso adictivo padecen un verdadero síndrome de abstinencia con ansiedad, nostalgia, tristeza e irritabilidad.
La interferencia sociofamiliar puede llegar a ser grave, por eso quizá sea frecuente la prevalencia de la soltería. Otro terreno fácilmente deteriorable es el laboral.
4. ¿QUE SE PUEDE HACER PARA RESOLVER ESTAS ADICCIONES?
Las posibilidades de tratamiento y prevención son diversas, pero todas ellas pasan por una correcta identificación del problema, una consideración correcta del mismo (es una enfermedad y no un vicio) y la remisión de los casos a los dispositivos especializados en su manejo y tratamiento.
Los métodos empleables deben ser siempre plurales, incluyendo:
- medidas psicológicas
- medidas farmacológicas
- cambios o adaptaciones sociales
1. TÉCNICAS DE INTERVENCIÓN PSICOLÓGICASLas terapias empleadas en el tratamiento de las adicciones comportamentales se basan en la utilización conjunta de diversas técnicas, progresando en los siguientes pasos y objetivos:
1. Información sobre la conducta anómala.
2. Registro de la conducta.
3. Toma de conciencia de los pensamientos distorsionados y percepciones erróneas de la misma.
4. Entrenamiento en técnicas específicas y en solución de problemas.
5. Exposición a la situación de riesgo y prevención de que se ejecute dicha conducta
6. Entrenamiento en prevención de recaídas.Las técnicas más utilizadas son:
Técnicas operantes: Tratan de controlar la realización de las conductas a través del control de las consecuencias de estas. Las primeras que se utilizaron son las técnicas aversivas que asocian una conducta a una estimulación negativa (por ejemplo un castigo físico una prohibición si se realiza la conducta anómala).
Exposición en vivo con prevención de respuesta: Se trata de llevar al sujeto hasta la situación donde se produce la conducta (las "tragaperras" para la ludopatía, "haber comido" para la bulimia, etc.) pero impidiéndole que se produzca la conducta adictiva, con el objetivo de que ir reduciendo la ansiedad frente a estos estímulos y mejorando su control.
Terapia cognitiva: Se centra en la detección de los pensamientos o creencias inadecuados, bien sean estas generales o acerca de su adicción para conseguir su cambio.
Las técnicas más empleadas son la Terapia Racional Emotiva de Ellis o la Terapia Cognitiva de Beck.
Entrenamiento en habilidades sociales: Programas estandarizados para el desarrollo de habilidades sociales adecuadas.
Entrenamiento en solución de problemas: De forma genérica o aplicado a los distintos aspectos de la vida: relaciones personales, laborales, de pareja, etc.; aporta al sujeto mayor capacidad para resolver problemas y tomar decisiones y así mejorar su autoconcepto, autoconfianza y autoestima facilitando un funcionamiento más adaptado.
La prevención de recaídas se centra en:
1) Identificar las situaciones de alto riesgo de y preveer la conducta a seguir.
2) Preveer la recaída como parte del proceso de curación,
3) Reconceptualizar la recaída de forma que no lleve a la desesperanza y se analice como un hecho del cual aprender y fomentar la capacidad de control y aprovechar las estrategias adquiridas.Por último existen una serie de técnicas que están destinadas a mejorar el autocontrol, que constan de cinco fases:
1) Autoobservación.
2) Establecimiento de objetivos sobre la conducta conflictiva.
3) Entrenamiento en técnicas concretas y criterios de ejecución.
4) Aplicación de las técnicas en contexto real.
5) Revisión de las aplicaciones con el terapeuta.2. TRATAMIENTOS FARMACOLOGICOS
Los tratamientos farmacológicos están apoyados por evidencias obtenidas a partir de estudios de la función cerebral de ciertos neurotransmisores (serotonina, endorfinas dopamina) y por evidencias empíricas de la utilidad de ciertos fármacos. Dentro de la amplia variedad de estudios y métodos destacan los resultados obtenidos con dos grupos de fármacos:
- Los ISRS (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina):
Fluoxetina, Fluvoxamina, Citalopram, Sertralina y Paroxetina. - Los antagonistas opiáceos: Naltrexona. Su uso debe ser controlado siempre por psiquiatras, y debe realizarse junto a medidas de tipo psicológico e intervenciones sobre el medio familiar y social.

